Ante una sensación de imposibilidad de no pintar sumada a una imposibilidad, por otro lado, de crear imágenes, surge la serie “Casi”, una especie de paréntesis o interludio en el trabajo de los últimos años. Gracias a esta serie, el autor llevará a cabo una revisión en profundidad de su manera de hacer pintura, además de un trabajo de depuración del gesto y a nivel cromático muy importante que, sin duda, va a acentuar su sensibilidad hacia el carácter del gesto (algo que es fundamental en su obra) y sus modulaciones. Gesto que ahora se ha convertido en una línea o trama de líneas más básicos, desnudos, elementales, al borde de la desaparición, pero necesario.

No es tanto la imagen en sí, como resultado final, como algo elaborado y acabado, lo que le interesa, sino sólo la pintura - aunque paradójicamente ésta tenga por fuerza que generar imágenes- el proceso y sobre todo el acto, o quizá la actitud.

En esta serie el autor ha comenzado a realizar una especie de « cualquier cosa » dejando libertad al gesto, que a veces no es ni siquiera eso, sino mancha, borrón o accidente, no siempre « bien hecho » y sin saber incluso si llegará a ser algo o no.

Están, parece, a punto de no ser nada, o de ser cualquier otra cosa… si añade aquí, ya hay demasiado, si quita allí, ya no son nada, si modifica, es cualquier otra cosa. No hay nada necesario ni perfecto, a pesar de ello.
A este respecto, hacen pensar en Samuel Beckett, pues nacen de una especie de afirmación y negación a la vez, en un contexto de indecisión (a pesar de las numerosísimas tomas de decisiones que se dan siempre en el acto de pintar) –como dato curioso, conectando con la serie anterior “Crippled Symmetries”, basada en la obra musical de Morton Feldman, decir que éste sólo compuso una ópera que tituló “Neither” y cuyo libreto fue escrito, precisamente, por S. Beckett-.

« Son », cuando se dan por finalizados –o abandonados- porque el autor los ha dejado de esa manera concreta, pero no por nada más, de forma que « podrían haber sido «  cualquier otra cosa.

Hay un intento, por otro lado, de no pelear con ellos, sino más bien parece un dejarse llevar, jugando con la materia. Son más matéricos, sí, algo más objetuales y escultóricos -alguno es incluso una especie de bajorrelieve, siendo la luz la que crea el dibujo- pero sin serlo del todo.

Trata igualmente de hacer algo más ligero y leve, y al final son casi nada : comienzan a funcionar, completamente, cuando se relacionan unas con otras y con la pared de fondo. Es ahí cuando vemos diferentes colores, multitud de matices y encontramos cierto ritmo y discurso, sin imágenes (casi) y sin palabras.

Toma los nombres de las ciudades invisibles de Italo Calvino, haciendo referencia a lo femenino, lo leve, la simetría (de nuevo), el jardín (aquí también)…

En este interludio, espacio, tiempo y gesto, como en los trabajos anteriores -y como en lo musical- se convierten en los elementos fundamentales de la serie “Casi”.