Continuando con las referencias, como en gran parte de su trabajo, al tema del jardín, tenemos los dibujos titulados Les plantes du désir. El jardín, por tanto, entendido como metáfora o escenografía del paraíso, tanto perdido como deseado, es el tema central de esta serie, en la que hay un intento (como en los dibujos N’importe quoi de 2005) de construcción de imágenes de máxima levedad y espontaneidad. Si bien los dibujos N’importe quoi fueron realizados de una forma, podríamos decir, casi automática (algunos de ellos con la mano izquierda o incluso sin mirar al papel) en no más de un minuto por dibujo, estos últimos (Les plantes du désir) son, siguiendo el mismo principio de espontaneidad y automatismo, sin embargo, realizados por acumulación, tanto de técnicas como de tiempo, llegando en muchos de ellos a existir un espacio temporal de un año entre el inicio y el fin del proceso de producción.