CRIPPLED SYMMETRIES // CS2012

> > > hasta el 10 de enero 2013

CENTRO DE ARTE DE ALCOBENDAS

 
 
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La simetría ha sido uno de los recursos formales más utilizados en el arte. Produce en general una sensación de estabilidad, convirtiéndose incluso en norma o patrón que define la estructura y la composición de un cuadro, y puede ser además una herramienta para la exploración de distintas formas de abstracción.
En Crippled Symmetries (2007-2012), Eduardo Martín del Pozo construye formas elementales a partir del gesto y el color, creando imágenes directas e inmediatas que ganan en potencia y rotundidad apelando al espectador. La composición se organiza en base a una simetría truncada, imprecisa, orgánica, que parte de variaciones o repeticiones de los mismos elementos como si de una estructura musical se tratara.
De hecho su investigación se fundamenta en las relaciones que pueden establecerse entre las artes plásticas y otras manifestaciones, en concreto la música. El artista parte aquí de la obra homónima del compositor Morton Feldman, que a su vez se basaba en los pintores abstractos americanos y en las alfombras de los nómadas turcos, elaboradas a partir de esquemas repetidos, muchas veces generados a partir de errores. Este círculo de relaciones nos ayudará a comprender y disfrutar de este trabajo.
En esta exposición nos presenta una pintura que, en términos de color y gestualidad, adquiere una expresividad de una energía extraordinaria, determinada por la aplicación de la materia pictórica en diferentes capas que se superponen dejando entrever las primeras, permitiendo así apreciar, igualmente, los problemas, las dudas, los errores convertidos en elementos estructurales, las afirmaciones, los desechos...
Este proceso de trabajo incorpora, así, el tiempo, en primer lugar para un modo de mirar "frontal" que relaciona la superficie con lo que queda detrás, proporcionando a los cuadros una vibración casi musical, y un vitalismo cargado de emoción, mientras que, por otro lado, la manera de componer a partir de varias piezas (dípticos, trípticos, secuencias...), obligando al espectador a recorrer visual y físicamente la obra incluyen a aquél de una manera "discursiva". Construye a partir del simple gesto de dejar caer la pintura, remitiendo a lo vertical y al propio cuerpo -gravedad-, y al trazo horizontal, que hace referencia al ojo, al paisaje, creando formas próximas a lo escenográfico, lugares en los que convergen espacio y tiempo, pintura y música.

María García Sánchez
Comisaria de la exposición

 

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